Clases de Bailoterapia en O2



Una forma efectiva, colectiva y divertida de ponerse y mantenerse en forma. Aquí en O2, tiene su espacio lunes, miércoles y viernes de 6 a 7 de la noche.

Los ejercicios aeróbicos son la forma por excelencia de experimentar la actividad física que ha acompañado al ser humano a lo largo de su evolución y que han sido y son componentes indispensables de un estilo de vida saludable. Caminar, correr, nadar, pedalear son sólo algunas de sus manifestaciones. Bailar es una actividad aeróbica que se hace con gusto a la vez exige tomar mucho aire, mover los músculos y hacerlo al compás de la música. Bailamos desde que vivíamos en tribus. Incluso hoy día, numerosas comunidades humanas ejecutan danzas tradicionales para celebrar nacimientos, cosechas, lunas y simplemente para celebrar el estar vivos un día más. Una forma milenaria de expresar la felicidad.

Bailo…¿terapia?

Para disfrutar del baile como terapia no hay que estar enfermo. Vivir conforme a un modelo de civilización donde debemos satisfacer necesidades y exigencias de otros, producir objetos, ofrecer servicios, transportarnos de aquí a allá, conseguir alimentos y relacionarnos constantemente con personas simpáticas y antipáticas, optimistas y pesimistas, furiosos o envidiosos, nos reduce las oportunidades de atender nuestras propias necesidades, nos pone frecuentemente en una situación de estrés. El estrés no es una enfermedad, pero es una condicionante universal de las enfermedades que matan a más personas en todo el mundo: las enfermedades cardiovasculares, las cerebrovasculares, el cáncer, y sus factores de riesgo, tales como hipertensión, obesidad y un sistema inmunitario deficiente. Una sesión de baile rítmico, dinámico, que nos ponga en movimiento y nos permita quemar calorías casi sin darnos cuenta, es una inyección de salud para cualquier persona. Nos ayuda a aliviar el estrés del día, estimula la circulación, activa nuestros pulmones, fortalece nuestros huesos, músculos y articulaciones y tonifica nuestro sistema inmunitario. Si logramos ser sistemáticos, estamos preparándonos para una tercera edad vital y disfrutable.

Una opción a considerar

Cualquier actividad física puede ser recomendable, especialmente para las personas que pasan una buena parte de su tiempo ante una pantalla, escritorio o ejecutando cualquier otra labor sedentaria. En el caso de la baile terapia, donde usted deberá seguir los movimientos de un instructor y estará acompañado por otros bailadores, usted tendrá una oportunidad especial. Compárelo con una tabla gimnástica, con un cuerpo de baile, con una coreografía de las que ha visto tantas por televisión o en vivo. Usted formará parte de un contexto social transitorio, pero interesante, que le permitirá divertirse durante el ejercicio, dar rienda suelta a sus posibilidades y emociones, crear nuevas relaciones, en fin, superarse a sí mismo. Es una actividad diferente a seguir un plan de entrenamiento en un gimnasio o trotar en solitario por una pista o por calles y avenidas. Aquí tendrá la oportunidad de descansar del lenguaje de su profesión u oficio y de practicar un lenguaje más universal: el de la danza y la música.

Quién, cómo, cuándo y dónde

Siempre decimos que las personas no se clasifican en aquellas que pueden hacer ejercicios y las que no pueden, sino que existen ejercicios que todas las personas pueden hacer, otros que están excluidos para algunas personas con limitaciones físicas y aquellos sólo permisibles para atletas de alto rendimiento. La bailoterapia es en principio recomendable para la mayoría de las personas, si bien el principiante debe considerar críticamente su estado físico y no proponerse a ciegas seguir todo lo que hacen sus compañeros más avanzados. En el peor de los casos, un principiante sedentario debiera comenzar por quedarse sólo en el calentamiento. Pero eso es algo que nuestro instructor o instructora sabrá y determinará. Se trata de seguir sus movimientos al compás de la música, empezando con formas más suaves y menos amplias y aumentando poco a poco la frecuencia y la intensidad. Uno irá notando los progresos con el tiempo, y más temprano que tarde nos sentimos más ágiles al subir las escaleras o las pendientes, al levantar y transportar pesos y a la vez tendremos un sueño más profundo y reparador.
La bailoterapia puede ser un bálsamo a cualquier hora pero más al final del día, cuando la actividad diaria debe dar paso a las labores domésticas. La mayoría de los practicantes coinciden en afirmar que se han sentido más cansados al llegar de la calle que después de la sesión. Por tanto, uno no tiene por qué ponerse el pretexto de que está cansada o cansado para dejar de asistir a su bailotrapia. Vamos a ella a descansar, literalmente hablando. Ante la duda de si integrarse o no a alguno de nuestros grupos, apele a su curiosidad y pruebe. Al final, usted podrá sacar sus propias conclusiones y habrá decidido que vale la pena.
En O2 les esperamos lunes, miércoles y viernes de 6 a 7 de la noche para nuestras clases de bailoterapia.